Mercado laboral · NOA
Informalidad laboral en Tucumán: los números que el promedio nacional no muestra
Un análisis desagregado de los microdatos de la EPH sobre empleo no registrado en el NOA.
La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC publica tasas de informalidad laboral a nivel de aglomerado, pero esos datos rara vez aparecen en los titulares nacionales. Cuando lo hacen, suelen presentarse como un promedio que borra las diferencias entre el Gran Buenos Aires y los aglomerados del interior. En Tucumán, la tasa de empleo no registrado ronda el 42% según los últimos datos disponibles del cuarto trimestre de 2023, frente a un 33% en el AMBA. Esa diferencia de nueve puntos porcentuales no es un dato menor: implica que casi la mitad de los trabajadores tucumanos no tienen acceso a jubilación, obra social ni licencias formales. Las causas son estructurales y tienen que ver con la composición sectorial de la economía local: el peso del empleo estacional en la cosecha citrícola y cañera, la alta participación del comercio minorista de baja escala y la informalidad endémica en el sector de la construcción residencial. Entre los trabajadores de entre 18 y 30 años, la tasa trepa al 54%, lo que señala un problema de inserción laboral inicial que luego se vuelve difícil de revertir. Las políticas de registro implementadas a nivel provincial en los últimos cinco años han logrado resultados parciales, principalmente en el sector gastronómico urbano, pero su alcance en los municipios del interior sigue siendo limitado. Una economía con la mitad de su fuerza laboral en la informalidad tiene menor capacidad de recaudar impuestos, menor consumo formal y mayor vulnerabilidad ante shocks externos — esos efectos se retroalimentan y explican parte de la brecha de desarrollo persistente entre el NOA y el centro del país.
Para revertir esta tendencia se necesitan políticas que actúen sobre los costos de registración, la simplificación administrativa para empleadores de pequeña escala y la fiscalización efectiva en sectores de alta rotación. Los programas nacionales de monotributo social han tenido cierta penetración en el segmento de trabajadores independientes, pero los datos del Ministerio de Trabajo muestran que buena parte de los inscriptos no permanece activa más de dos años en el sistema. El desafío no es técnico sino político: cualquier avance significativo en la formalización laboral en el NOA requiere coordinación entre nación, provincias y municipios en un contexto de recursos fiscales limitados. Este análisis se actualiza con cada publicación de la EPH y forma parte de la cobertura continua de mercado laboral que realiza Lumenvorbit desde 2019.
